Por: Benji
En el complejo tablero de la política internacional, las palabras de los representantes públicos tienen un peso que trasciende las fronteras. Recientemente, el congresista estadounidense Mario Díaz-Balart ha generado una honda preocupación al cuestionar la soberanía española de Ceuta y Melilla, sugiriendo que estas ciudades pertenecen a Marruecos por una simple cuestión de ubicación geográfica.

Desde un punto de vista constructivo y sereno, es necesario analizar si la lógica que propone el congresista es aplicable a su propia nación. Si aceptamos que la proximidad física o el pasado histórico dictan la soberanía actual, nos encontramos ante un dilema que afectaría la esencia misma de los Estados Unidos.
El espejo de la historia: De México a California
Para entender la fragilidad del argumento de Díaz-Balart, debemos recordar el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). Tras un conflicto bélico que el propio general (y luego presidente) Ulysses S. Grant calificó como "una de las guerras más injustas jamás libradas", México se vio obligado a ceder más del 55% de su territorio.
Estados hoy tan emblemáticos como California, Arizona, Nuevo México, Nevada o Utah eran, en esencia, provincias mexicanas. Si la tesis del congresista fuera universal, ¿no debería aplicarse ese mismo criterio de "proximidad y origen" a la frontera sur de su país? La historia nos enseña que las fronteras actuales son el resultado de procesos legales y tratados internacionales que deben respetarse para mantener la paz global.
El caso de Hawái: Soberanía a 4.000 kilómetros
El ejemplo de Hawái es igualmente ilustrativo. Situado en medio del Pacífico, a miles de kilómetros del continente, este archipiélago fue una nación independiente con una monarquía legítima hasta finales del siglo XIX. Su integración en EE. UU. No fue fruto de una cercanía geográfica, sino de un complejo proceso político y económico.
Siguiendo el razonamiento aplicado a Ceuta y Melilla, la soberanía estadounidense sobre Hawái resultaría, cuando menos, difícil de justificar bajo parámetros puramente geográficos.
La diferencia entre la legalidad de una transacción económica (Alaska) y la fuerza de los hechos consumados en (Hawái).
Mientras que Alaska fue una compra estratégica a Rusia en 1867 ("la locura de Seward"), el caso de Hawái es una herida abierta en la historia estadounidense. En 1893, no hubo referéndum ni voluntad popular; hubo un golpe de Estado orquestado por empresarios del azúcar apoyados por el ejército estadounidense. De hecho, en 1993, el Congreso de EE. UU. aprobó la "Resolución de Disculpa" (Apology Resolution), reconociendo que el derrocamiento fue ilegal y que los nativos hawaianos nunca renunciaron a su soberanía.
La legitimidad de Ceuta y Melilla
A diferencia de Hawái, Ceuta y Melilla son españolas desde los siglos XV y XVI, mucho antes de que EE. UU. Existiera como nación o de que se establecieran las fronteras modernas de los países vecinos. Sus ciudadanos son españoles por derecho, por historia y, sobre todo, por voluntad democrática.
Conclusión
Cuestionar la soberanía de un aliado basándose en la distancia es peligroso. Si la proximidad geográfica o los agravios históricos fueran ley, Estados Unidos tendría que enfrentar reclamaciones sobre gran parte de su territorio actual.

Español (jueves, 07 mayo 2026 11:15)
Hoy, he oído en las noticias, que fuerzas militares americanas e israelíes, están haciendo maniobras cerca de Ceuta y Melilla con militares marroquíes. Esto es la respuesta de americanos e israelíes, por no ayudar a los americanos y sobretodo, posicionarse en su contra y en favor de Irán. Lo peor que le puede pasar a este país, es tener a un impresentable que se alía hasta con el demonio, antes de hacerlo con un país aliado del que dependemos, tanto para defensa, como asuntos comerciales.
Pep (lunes, 13 abril 2026 18:07)
Totalmente de acuerdo con el artículo y con la opinión del señor Lluís Romeu. Y para acabar de arreglarlo se va de visita oficial a China con su mujer. Y lo hace en un momento muy delicado por la relación un tanto complicada de entre China y los Estados Unidos. España no es una República y si una Monarquía. Ir con su mujer es una falta de respeto y un insulto a la familia real.
Lluís Romeu (viernes, 10 abril 2026 21:50)
Cuando estas al frente de un gobierno debes de tener cuidado con lo que dices y contra quien lo dices. Enfrentarse a los americanos y judíos es un tanto suicida, los dirigentes europeos se han puesto de perfil y van a dejar a solas a Sánchez, porque una cosa es que no quieras ir a una guerra y otra ir contra uno de tus aliados más poderoso.