MUSEO DE BELLAS ARTES SAN PÍO V

El Museo de Bellas Artes San Pío V, representa en Valencia lo clásico, se pueden encontrar los primitivos valencianos. Aquellos pintores que desde el siglo XIV hasta el XVI ofrecen el arte religioso en su máxima expresión en España. Los panes de oro, la pintura llevada al máximo misticismo, se encuentra representada de forma extraordinaria en este Museo. Juan de Juanes, Yañez de la Almedina, Jacomart, y tantos otros maestros integran sin duda ñla mejor colección del país en este tipo de pinturas. 

      Además de los clásicos, también podemos encontrar algún Goya, Greco, el autorretrato de Velázquez, realmente es un placer para la vista y vale la pena la visita. Y al lado de toda esta maravilla se encuentran; una parte del comienzo de siglo valenciano, Pinazo, Sorolla, Benlliure, animan la parte alta. Desde hace un tiempo a nuevas salas o se han rehabilitado otras. A veces en la planta baja acogen exposiciones temporales, Éstas pueden tener un contenido clásico o moderno.

     El Colegio de San Pío V, actual sede del Museo de Bellas Artes de Valencia y de la Real Academia de San Carlos, fue fundado por el Arzobispo Juan Tomás de Rocabertí para formación de sacerdotes. Proyectado por Juan Pérez Castiel en 1683, su ejecución se demoró hasta bien entrado el siglo XVIII. Está compuesto por dos partes: el colegio y el templo.

 

El colegio es de planta cuadrangular dispuesto alrededor de un claustro, y sus dos torres en la fachada que se asoma al antiguo cauce del Turia le dan un cierto aspecto de alcázar, como era frecuente entonces en los monasterios y en ciertos palacios de la ciudad. En dicha fachada destaca el almohadillado de las esquinas, en forma de puntas de diamante, los frontones alternados rectos y curvos que coronan las ventanas, las cornisas y los remates de jarrones y bolas.

     El templo se adosa a este rectángulo con su planta octogonal y su gran cúpula de teja vidriada azul, reconstruida después de haber sido derribada en 1925. Es de destacar también su fachada, obra de José Mínguez con dos pisos, pilastras en resalte y un frontón curvilíneo que la remata, todo lo cual se sitúa en el paso del barroco al neoclasicismo. Entre 1820 y 1826 fue sede de la Beneficencia, y en 1835 pasó a depender del Estado, que lo dedicó a almacén de provisiones del ejército y, durante la Guerra Civil, a hospital militar. Tras el conflicto pasó a albergar el Museo de Bellas Artes de Valencia.

    Si se visita el museo un domingo, cuando las puertas de acceso desde jardines de Viveros permanecen abiertas por las mañanas. Con lo que se encuentra el visitante es con un amontonamiento de restos y ruinas de un pretendido jardín arqueológico que más bien parece un vertedero y que se apilan a los pies del edificio noble, pendiente de restauración desde hace años. También hay dispuesto en el suelo uno de los antiguos rosetones que pertenecieron a la catedral de Valencia.

Museo de Bellas Artes     

San Pío V                                                    

C/ San Pío V, s/n                                         Tel. 96 360 57 93                                                                                                           


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