Vicente Blasco Ibáñez (escritor y político)

Vicente Blasco Ibañez, fue un politico y escritor español, nació en Valencia el 29 de enero de 1867. Su madre Ramona Ibáñez y su padre Gaspar Blasco, sus padres comerciantes e inmigrantes aragoneses. Murió en Menton (Francia) el 28 de enero 1928, un día antes de que cumpliera 61 años. Sus restos fueron repatriados cinco años más tarde, durante la Segunda República Española, y llegaron al puerto de Valencia el 29 de octubre de 1933 y fue recibido por una multitud.

Cursó los estudios de derecho, en la universidad de Valencia, licenciándose en 1888, a pesar de que prácticamente no ejerció dicha carrera. Dividió su vida entre la política, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de éstas. Se definía como un hombre de acción, antes que como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Entusiasta de Miguel de Cervantes en torno a la historia y la literatura españolas. Años después, cansado de su vida de colonizador en la que cosechó algunos fracasos que no le son atribuibles, Vicente Blasco Ibañez, uno de los novelistas más famosos de aquel cambio de siglo, marchó a París, coincidiendo con la llegada al poder de Cánovas del Castillo y el inicio de la Primera Guerra Mundial.


Ingresó con 20 años en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión nº 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia nº 25. Participó en política, caracterizándose por su oposición a la monarquía y sus ideales republicanos, manifestando los mismos en el periódico El Pueblo, que fundó en 1893. Fue detenido en 1896 y condenado a varios meses de prisión.

Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al Partido Republicano, denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista, más tarde por sus discrepancias con el partido se integró al Partido de Unión Republicana Autonomista. El novelista y republicano valenciano recibió el encargo personal del presidente francés Raymond Poincaré de escribir una novela sobre la guerra. Y ésta fue Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), que cautivó al público norteamericano. El autor valenciano cultivó varios géneros dentro de la narrativa. Así, obras como Arroz y tartana (1894), Cañas y barro (1902) o La barraca (1898), entre otras, se pueden considerar novelas regionales. Al mismo tiempo, destacan sus libros de carácter histórico, entre los cuales se se encuentran: Mare Nostrum, El caballero de la Virgen, Los cuatro jinetes del Apocalípsis (1916), que hemos citado anteriormente, El Papa del Mar, A los pies de Venus o de carácter autobiográfico como La maja desnuda, La voluntad de vivir e incluso Los Argonautas, en la que mezcla algo de su propia biografía con la historia de la colonización española de América. Añádase La catedral, detallado fresco de los entresijos eclesiásticos de la catedral de Toledo.

Aunque por algunos críticos se le ha incluido entre los escritores de la Generación del 98, la verdad es que sus coetáneos no le admitieron entre ellos. Vicente Blasco Ibáñez fue un hombre afortunado en todos los órdenes de la vida y además se enriqueció con la literatura, cosa que ninguno de ellos había logrado. Además, su personalidad arrolladora, impetuosa, vital, le atrajo la antipatía de algunos. Sin embargo, pese a ello, el propio Azorín, uno de sus detractores, ha escrito páginas extraordinarias en las que manifiesta su admiración por el escritor valenciano.

Por sus descripciones de la huerta de Valencia y de su esplendoroso mar, destacables en sus obras ambientadas en la Comunidad Valenciana, su tierra natal, semejantes en luminosidad y vigor a los trazos de los pinceles de su gran amigo, el ilustre pintor valenciano Joaquín Sorolla. Vicente Blasco Ibáñez era hijo de aragoneses y, aunque sabía hablar valenciano pudiendo apreciarse nimios toques en sus obras, produjo las mismas casi por completo en castellano, a pesar de aportar algún relato corto en valenciano para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat. Conservó una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, a pesar de sus correrías por el mundo, en la que debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa Museo Vicente Blasco Ibáñez

Obras

La obra de Vicente Blasco Ibáñez, en la mayoría de las historias de la literatura española en uso, por sus características generales se califica como perteneciente al Naturalismo literario. También se pueden observar, en su primera fase, algunos elementos costumbristas y regionalistas.

  • A los pies de Venus (1926).
  • Argentina y sus grandezas (1910).
  • Arroz y tartana (1894).
  • Cañas y barro (1902).
  • Cuentos valencianos.
  • El caballero de la Virgen.
  • El femater (1893)
  • El intruso (1904).
  • El papa del mar (1925).
  • El paraíso de las mujeres (1922).
  • El préstamo de la difunta.
  • El sol de los muertos.
  • En busca del Gran Khan.
  • Entre naranjos (1900).
  • El fantasma de las alas de oro.
  • Flor de mayo (1895).
  • La araña negra (1892).
  • La Barraca (1898).
  • La bodega (1904).
  • La catedral (1903).
  • La horda (1905).
  • La maja desnuda (1906).
  • La Tierra de Todos (1922).
  • Los argonautas (1915).
  • Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916).
  • Los fanáticos (1894).
  • Los muertos mandan (1909).
  • Luna Benamor (1909).
  • Mare Nostrum.
  • Novelas de la costa azul.
  • Oriente.
  • Puesta de sol.
  • Sangre y arena (1908).
  • Sónnica la cortesana (1901).
  • Vistas sudamericanas.
  • ¡Viva la república! (1893).
  • La voluntad de vivir. (1907; obra publicada en 1953).
  • La vuelta del mundo de un novelista.

Adaptaciones al cine.

Adaptaciones al cine Hollywood fue pionera en llevar a cabo versiones de las novelas del valenciano (según la opinión mayoritaria), pero el cine español de la década de 1900 ya se encargó de realizar alguna adaptación. El propio escritor dirige junto al gran Ricardo de Baños la primera versión de "Sangre y arena". Míticas fueron Los cuatro jinetes del apocalipsis, una superproducción de Rex Ingram estrenada en 1921, que convirtió al no menos mítico Rodolfo Valentino en estrella, junto a Nita Naldi, y que permanece como la mejor traslación de la novela al cine (por encima de la adaptación de Vincente Minnelli de 1962); Sangre y arena (1922) de Fred Niblo, que consolida a Valentino como astro cinematográfico en todo el mundo, en una película que fue superada por la esplendorosa cinta del mismo título que Rouben Mamoulian rodase en 1941 con Tyrone Power, Linda Darnell, Rita Hayworth y Anthony Quinn; y Mare nostrum (1926) de Rex Ingram, con Antonio Moreno y Alice Terry en un papel de espía predecesor del de Greta Garbo en la película Mata Hari.

Precisamente Greta Garbo debutó ese año en Hollywood con dos adaptaciones de Vicente Blasco Ibáñez: El Torrente, dirigida por Monta Bell y basada en "Entre Naranjos", y La Tierra de todos que empezó a dirigilir el maestro sueco Mauritz Stiller pero terminó Fred Niblo. En 1929 se realizó una cinta con versión muda y sonora llamada La bodega, de Benito Perojo, con la mismísima Concha Piquer casi debutando en el cine. Ya en el cine sonoro, sus obras fueron algo olvidadas, aunque sobresale una de sus historias de terror convertida en película: Los muertos andan (1936), donde el célebre realizador Michael Curtiz ("Casablanca") dirigía al gran Boris Karloff en una obra no muy aplaudida en su momento pero interesante. En 1941 se remeda "Sangre y arena" (ya comentado), con todo lujo de medios y rodándose en technicolor para la 20th Century Fox. En España, Rafael Gil rueda uno de sus mejores títulos adaptando la obra Mare Nostrum en 1948. En el cine hispanoamericano también se hacen versiones de las novelas más famosas del autor (y también en las TV de Brasil o México) durante los 50 y 60, y en Hollywood se adapta una floja versión de La maja desnuda (1958) con Ava Gardner y Tony Franciosa que pasó sin pena ni gloria, y "Los cuatro jinetes del apocalipsis" en un sonoro fracaso de taquilla. Los años 70 suponen su redescubrimiento a través de la pequeña pantalla en España: "La barraca", "Cañas y barro", etc. con actores de primera línea (Victoria Abril, José Bódalo) y guiones y realización de segunda, pero de gran popularidad. En los últimos años, brillaron dos producciones españolas para la TV basadas en obras del autor valenciano: Entre naranjos en 1996 dirigida por Josefina Molina, y Arroz y tartana en 2005, con una premiada interpretación de Carmen Maura; así como una menos brillante biografía sobre su vida titulada Blasco Ibáñez en 1998, con Ramón Langa y Ana Obregón.

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