Arnau de Vilanova (Médico)

-BIOGRAFÍA-

Arnau de Vilanova, médico, reformista, escritor, visionario. Valenciano de nacimiento. En 1.260 estudió en Montpellier, donde se graduó como Maestro en Medicina. Renunció a su carrera eclesiástica, pues había tomado órdenes menores, y en su juventud se casó con Inés Blasi de Montpellier, con la que tuvo una hija, María, la cual vivió en Valencia y fue monja dominica, en un convento dominico de Valencia. Al residir Vilanova en Valencia, poblada en esos momentos por una numerosa población musulmana, llegó a dominar la lengua árabe, lo que le ayudó a leer libros de medicina escritos en esta lengua.

Entre los años 1.281 y 1.285, en el convento dominico de Barcelona y bajo la tutela de Ramón Martí, estudió hebreo, La Biblia, cultura rabínica y talmúdica. También en el año 1.281, el rey aragonés Pedro el Grande le nombró médico real, cargo que posteriormente también mantuvo con Alfonso el Liberal y con Jaime II. Entre los años 1.286 y 1.289, vivió en Valencia. Luego se estableció durante diez años en Montpellier, con el ánimo de enseñar medicina.

Fue entonces cuando compuso los opúsculos latinos inspirados en Joaquín de Fiore, orientados de un lado hacia la próxima venida del Anticristo, y por otro lado hacia la reforma de la Iglesia, según los ideales de los fraticelos y beguinos. En 1.299, el rey Jaime II lo envió a París, cerca del rey Felipe IV de Francia, con una misión diplomática; la defensa de los derechos de posesión de la Corona de Aragón sobre el Valle de Arán, lo cual aprovechó para divulgar sus ideas sobre el Anticristo entre los teólogos de la Sorbona a través de su "Tractatus de tempore adventus Antichristi", provocando la indignación de dichos teólogos. Fue encarcelado, pero consiguió rápidamente su libertad. Seis meses después, tuvo que retractarse de lo dicho ante el obispo de París y la Facultad de Teología.

-CRONOLOGÍA-

Entre los años 1.297 y 1.301 los pensamientos de Vilanova eran totalmente catastrológicos.

En 1.302 es llamado de nuevo como médico, por Jaime II.

En 1.304 muere el Papa Benedicto XI y Vilanova es encarcelado. Tras ser puesto en libertad, se refugia en la corte de Federico III de Sicilia. En 1.305 vuelve a la corte de Jaime II, y lee ante el mismo su, "Confessio de Barcelona"', síntesis de su profetismo escatológico.

En 1.309, en Aviñón, ante su amigo el Papa Clemente V, defendió los "espirituales". Jaime II, al cual le dedica la obra, "Raonament d'Avinyo" (1.310), constata que ese texto no coincide con el original, le retira su confianza y Vilanova se va a Sicilia y después a Génova, donde murió.

Vilanova propugnó que la medicina no consistiera en la aplicación automática de remedios, sino que partiendo del conocimiento de los elementos constitutivos tanto de la salud como de la enfermedad, con la consecuencia de que la medicina debía consistir en restablecer el equilibrio de tales elementos. Fue un médico excelente, razón por la cual se toleraron sus “visiones delirantes”.

-OBRA-

70 obras de carácter médico escritas en latín "un buen número de escritos religiosos en latín y valenciano".

La Inquisición hizo desaparecer gran número de sus obras en el año 1.316.

"Tractatus de tempore adventus Antichristi"

"De Sigilis", de la época en que indignó a la Sorbona (1.299)

"De mysterio Cymbalorum Eclesiae", dedicado al Papa.

(1.301) "Philosophia catholica et divina" (1.302)

"Regiment de Sanitat", dedicado a Jaime II, (1.302)

"Allocutio Christiani", dedicado a Federico III de Sicilia, (1.304)

"Confessio de Barcelona" (1.305)

"Informatio Beguinorum Sive Lectio Narbonae" (1.305-1.311, en valenciano)

"Epistola Ad Gerentes Zonam Pelicaem" (1.305-1.311)

"Alia Informatio Beguinorum" (1.305-1.311 en valenciano)

"Expositio Super Apocalypsi" (1.306)

"Informacio Espiritual", dirigido al rey Federico, (1.310)

"Raonament d'Avinyo", dirigido a Jaime II, para disculparse ante él (1.310 en valenciano)

"Lliço de Narbona" (valenciano)

Arnaldo de Vilanova: Médico, alquimista y visionario. Como ocurre con tantos otros hombres famosos se ha discutido largo tiempo su lugar de nacimiento, disputado entre milaneses, provenzales, etc.

Finalmente se estableció, gracias al historiador alemán Finke, su origen valenciano por nacimiento. Era de extracción humilde, pero su relevancia como médico fue tan grande que se le reconoce como el más famoso de su época, contando entre sus pacientes y amistades a los Reyes de Aragón, Sicilia, Francia y Nápoles y los Papas Bonifacio VIII, Benedicto XI y Clemente V. Monarcas tan conocidos como Pedro el Grande, Alfonso el Liberal y Jaime II de Aragón, Federico II de Sicilia, Roberto de Nápoles y Felipe el Hermoso de Francia, lo requerían no sólo como médico sino también como asesor político y personal.

En su ciudad natal (Valencia), aprendió el árabe, lo que le dio acceso al estudio directo de sabios musulmanes como es el caso del Maestro Avicena. Del orientalista Ramón Martí aprendió el hebreo, lo que le abrió amplias posibilidades en los estudios bíblicos, rabínicos y talmúdicos. Estudió Medicina en Montpellier, París y Nápoles. Fue profesor de Medicina en la Universidad de Montpellier, donde escribió algunas de sus obras más famosas como son “Las Parábolas”. Su saber médico es catalogado como galenismo arabizado, sin considerársele oficialmente innovador, lo que contrasta con su enorme fama profesional arropada por un misticismo extraordinario. Sus disputas teológicas con los dominicos constituyeron un gran escándalo y se salvó de la Inquisición gracias a sus grandes relaciones con los monarcas europeos y Pontífices de la época, que gozaban dándole su protección y amistad.

Nos parece particularmente destacable su relación con el no menos famoso Raimundo Lulio, del que según todos los indicios fue maestro en Alquimia, saliendo Lulio a su encuentro en Génova en otoño de 1.308. Como Arnaldo se había ausentado de Génova, se encontraron finalmente en Marsella. Entre su obras se conservan más de sesenta, catalogadas en médicas y químicas, prescindiendo de las teológicas. Por mencionar algunos ejemplos: "¿Cómo se debe proceder para obtener la piedra filosofal?", y un "Tratado de los sueños", donde pretende demostrar que estos contienen advertencias que nos vienen de Dios por intermedio de las constelaciones celestes. Otra obra de extremo interés es “La Introducción a la Astrología” para los médicos, donde expresa parte de sus profundos conocimientos de las relaciones entre Astronomía, Astrología y Medicina; y condena a los poco versados en Astrología, que administran los medicamentos sin tener en cuenta la conjunción de los astros...

En el “Novem Lumen” trata de la descomposición de los metales y de la Piedra Filosofal. En “Los Sigilla” menciona doce sellos que fabricados bajo determinadas influencias astronómicas tienen la propiedad de preservar cuerpo y alma de los malos influjos. Estos talismanes de fabricación especial tenían la fama de contar entre su virtudes la de poner en fuga los demonios, preservar de las tempestades, del rayo, de la peste, de las enfermedades de los ojos, reumatismos, cefaleas, etc. El oro y la plata de cada sello debían fundirse en el momento en que el sol entraba en el signo zodiacal correspondiente. Y así podríamos mencionar decenas de obras y opúsculos interesantísimos desde su mismo título a múltiples detalles significativos, lo que sobra para mostrarnos a su autor a la altura de los más grandes Maestros Alquimistas y Sabios en la Magna Ciencia desde que se apagaron los Grandes Fuegos de los Misterios Egipcios hasta nuestros días. Pasamos a continuación a destacar y comentar algunas de las Parábolas de Meditación, más conocidas entre los médicos con el título de "reglas generales o cánones generales de curación de las enfermedades".

1.- Reglas que preparan el ánimo para operar útilmente Toda medicina procede del sumo bien: El Señor del Cielo creó la Medicina y el varón prudente no la desdeñará. Todo don perfecto y donación óptima proceden de arriba, del Padre de las Luces. Además, la Medicina es buena porque se ordena a buen fin y se refiere a buen sujeto, es decir, al cuerpo humano. Quien no para saber, sino para lucrarse aprende, hácese abortivo contra la facultad que elige: Quien aprende para lucrarse y no para saber es parido imperfecto, porque es parido para fin imperfecto. El fin perfecto de cualquier facultad es el conocimiento del Criador. En tanto que el lucro, principalmente de las cosas mundanas, impide el Conocimiento supremo del Criador y se compara a las espinas.

La Ciencia en general, y con mayor motivo la Ciencia Médica, debe ser amada desinteresadamente. El hombre de ciencia estudia y trabaja por el noble placer de aprender y compartir lo aprendido. Si lo hiciera sólo por ganar dinero y honores se convertiría en un despreciable charlatán. El que a muchas cosas se aplica o dedica, menor atención pone en cada una. Nuestro entendimiento es potencia simple y no puede aprender muchas cosas a la vez. Así pues, si atiende demasiado a las cuestiones temporales, aprenderá imperfectamente las cuestiones del alma, llegando a ser no sólo un inútil para ellas, sino también nocivo. El ánimo vago y prisionero de los placeres mancha con esterilidad la pericia del arte: Los frutos del alma son las buenas obras y los buenos pensamientos.

En el mismo espíritu de la parábola anterior, Arnaldo de Vilanova se revela fiel discípulo de Hipócrates y de los grandes Maestros de la Medicina. Quien anhela en la práctica médica conseguir ventajas terrenales es, como médico, un ser inútil, y en la mayoría de los casos, perjudicial. El científico, el médico, en definitiva el hombre estudioso, no puede malgastar su vida en los placeres. Nuestra energía vital es una cantidad limitada; si se gasta en un sentido no puede utilizarse en otro sentido diferente. Además, como diría más tarde Ramón y Cajal: "Para llevar a cabo un trabajo serio, tenemos que polarizar nuestra energía nerviosa en una determinada dirección; cuando nos distraemos, esta polarización desaparece y tenemos que producirla de nuevo cada vez que queremos volver a trabajar. Por eso, y salvo en casos verdaderamente excepcionales, el hombre divertido, alegre y placentero no puede ser científicamente eficaz". Todo movimiento del ánimo o apetito desordenado lacera la mente del operante e impide la obra recta: El apetito ordenado hierve en favor del culto de Dios o en bien del prójimo, en tanto que el apetito desordenado tiende a aquellas cosas que normalmente son contra Dios y el prójimo. Luego, la mente que tiene tal apetito es lacerada por él e impide la obra recta. Igual que en el caso anterior, podemos precisar que si el médico, en el momento en que tiene que actuar, tiene su espíritu distraído por diversos placeres, no puede concentrar su inteligencia en el problema que está obligado a resolver y lo enfrentará mal, hecho que en ocasiones puede ser gravísimo al depender de ello la vida de un ser humano. La mente informada con todas las cosas que dan la dirección de la obra, muestra claramente con su intuición lo que ha de hacerse: Por mente entiende el Maestro Arnaldo las potencias interiores y exteriores. Por todas las cosas que dan la dirección de la obra, entiende las señales tomadas de las cosas naturales, no naturales y contranaturales, principalmente los pronósticos.

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