Ocupación visigoda



Las invasiones bárbaras rompen con la romanización facilitando la ruralizacion y la casi desaparición de las actividades comerciales. Valencia pasa más tarde bajo la influencia visigoda, periodo poco conocido, durante el cual se acuña moneda en nuestra ciudad y es también sede a mediados del siglo VI de un importante concilio. Las luchas internas, los problemas económicos y la aparición de la peste hace que el Islam aproveche este caos interno y comience de forma pacífica la ocupación de tierras valencianas en el año 709.

El paso de los bizantinos y visigodos duró desde principios del siglo VI hasta principios del VIII, tiempo en el que la mayor parte del territorio estuvo sujeto al reino visigodo de Toledo, siempre envuelto en conflictos dinásticos y políticos, mientras que areas del centro y sur estaban bajo dominación del Imperio bizantino (antiguo Imperio romano de Oriente), integradas en la Provincia de Spania, hasta su expulsión definitiva de la península en el 620. 

 

Parece también probable la existencia desde inicios del siglo VIII (año 713) de un Reino de Tudmir. No obstante, apenas existen pruebas arqueológicas de la presencia visigoda y bizantina.

 Los visigodos eran un pueblo germánico originario de Gotland, en la actual Suecia, que en el marco de las invasiones bárbaras penetraron en el Imperio romano a finales del siglo IV y tras diversas vicisitudes, en el año 418 se instalaron en la provincia de Aquitania Secunda en la costa occidental de la Galia en calidad de foederati del Imperio.Entre las funciones asignadas a los visigodos estaba el mantenimiento de la pax romana en Hispania amenazada por otros pueblos bárbaros y por frecuentes revueltas campesinas conocidas como bagaudas.

Con ese título, los visigodos van penetrando en Hispania, y a finales del siglo V, ya desaparecido el Imperio romano de Occidente y convertidos en reino, alcanzan su máxima expansión. En ese momento forman la mayor unidad política de Europa Occidental que abarca desde la margen sur del río Loira al estrecho de Gibraltar con la única excepción de Gallaecia y las montañas vascas.

 

En 507, los visigodos sufren una desastrosa derrota en la batalla de Vouillé a manos de los francos y pierden todas sus posesiones al norte de los Pirineos excepto la Septimania. Como consecuencia los visigodos emigraron masivamente a Hispania y trasladaron su capital a Toledo, intensificándose la germanización de la península Ibérica que, hasta ese momento los visigodos habían considerado como unos dominios marginales y que a partir de Vouillé pasan a ser la esencia de su reino. Cuando se instalaron definitivamente en la península Ibérica, los visigodos eran el pueblo más romanizado de los germanos que habían entrado en el Imperio romano. Sin embargo eran arrianos, es decir, herejes a ojos de sus subditos hispanorromanos; y hablaban su propia lengua: el gótico. Los visigodos constituían una pequeña minoría de la población y a falta de estadísticas se puede afirmar que eran superados por sus súbditos hispanorromanos en una proporción de 10 a 1.

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