Salim «Josep Cháfer Martínez»

Josep Cháfer Martínez» (Macastre, Valencia). Es el autor de la trilogía de cuentos para jóvenes;  Salim, El destí de Ben Sortut y Elis.

Ficha técnica

Recomendado: A partir 12 de años

Nº de páginas: 85

Editorial: Alfaguara -Voramar

Idioma: Valenciano-Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 84-8194-008-9

Año de edición: 1994

Diseño de la colección: José Crespo, Aurora Ramos y Jesús Sanz.

Resumen

Salim es pastor en el pueblo de Macastre. Un día, entre los escombros de un viejo castillo, encuentra unas rosas mágicas. Gracias a los consejos de un nomo, Salim vive los momentos más dulces de su amor con Zahira, su amada. Pero la guerra entre musulmanes y cristianos obliga los jóvenes a separarse. Llumí, hermanito de Zahira, la perra Rambla y el juglar Guiu aportan esperanza, humor lealtad y poesía a esta historia de amor. Esta es una historia de amor y tragedia, trata de un chico huérfano que se enamora de una chica, hija del hornero. Un amor difícil por no decir imposible por culpa del padre, que lo único que quiere se casarla con un hombre que le pueda ofrecer una buena dote. La guerra los separa y solamente se comunican a través de las rosas mágicas. Pero un día ocurre algo que lo cambia todo...

Sobre el autor…

Josep Cháfer Martínez, nació en Macastre (la Foia de Bunyol) donde pasó los siete primeros años de su vida. Después estudió Magisterio y algunos cursos de psicología. Ha sido galardonado con numerosos premios de poesía y teatro infantil. Ha trabajado como maestro en la Fonteta de Sant Lluís (València), Bilbao (Vizcaya), Etxebarria (Vizcaya), Suiza, Iàtova (la Foia de Bunyol) y, en la actualidad, trabaja en Mislata (Valencia). Considera que escribir cuentos consiste a dejar libre la imaginación porque, en la soledad, te pueda sorprender la lectura y te puede provocar unas sensaciones inesperadas.

 

“Para salvar de mi memoria ciertos lugares, momentos, pasajes y dar mi versión fantástica de aquella época de la posguerra a mi hijo Borja en mi pueblo natal: Macastre, en la Hoya de Buñol, me propuse escribir una trilogía de cuentos.

 

Con el primero, “El destí de Ben Sortut” (Edicions del Camacuc), traté de hacer un cuento tradicional: época de pobladores del lugar, árabes, en honor a los múltiples lugares que envuelven el pueblo: cueva mora, el más al kaire y sobretodo su castillo (castro con aljibe) capaz de albergar a sus moradores durante varios días de algún asedio y luchas por estar en el límite de los reinos de Castilla y Valencia. Mi joven protagonista va recorriendo la comarca en busca de fortuna hasta que un encuentro fortuito con una serpiente hace cambiar momentáneamente su sino. Desde este castillo, mi protagonista, cansado de tantas envidias familiares, se eleva hasta el cielo, subido en su caballo de siete colores, entre una cortina de agua de lluvia y sólo lo vemos cuando aparece el arcoíris, en la torre desmochada del castro.

 

Salim” (Edicions Alfaguara-Voramar), el segundo de los cuentos de la serie, tiene fechas y hechos más concretos: guerra durante el siglo XII entre árabes y cristianos. El amor entre un pastor de cabras, Salim, y la hija de un hornero, Zahira, se ve truncado por la incorporación forzosa del joven a la milicia para ir a luchar a Denia contra los cristianos. La aparición misteriosa del duende, Ninot, del interior del castillo y la entrega de las dos rosas mágicas sirven durante un tiempo para vivir el amor intensamente. Los vencejos, desde las almenas del castillo anunciarán a los personajes que siempre hay un mundo mejor por el que vale la pena vivir, aunque momentáneamente te alejes del castillo. El mundo de la escritura, concretamente el de la fantasía, lo considero tan sutil que, en un principio, puedes controlar algunos personajes y sus hechos pero, pasados ciertos acontecimientos, algunos de ellos empiezan a tomar ciertas decisiones que casi van en contra de tu voluntad y sin saber por qué los dejas actuar porque parecen que ellos tienen que comunicarte algo del cual tú no eres consciente. A algunos de ellos les estoy muy agradecido ya que me hablaron cuando yo tenía la estilográfica y el papel delante.

 

Con “Elis” presiento que me ocurrió, en alguna ocasión, algo parecido y le estoy muy agradecido. Con “Elis” desde el principio son los sonidos armonizados quienes penetran en el interior del castillo y sus duendes, brujas, arpías y esfinges se sienten cautivados, una y otra vez. Así como otros elementos del cuento como el planeo del águila, el perro Canet, los humanos con sus canciones de cuna… La poesía del duende a través de sus lamentos me hicieron pensar que podía ser una invitación para que Carlos Marquina me diese la opinión por si él consideraba que en algunos pasajes se pudiera incorporar música. Cuando aceptó la propuesta fui muy feliz. Gracias, amigo Carlos, por poner tu inspiración musical al servicio de mi cuento.”

Fuente: Resumen extraído de la novela / Biografía de Josep Cháfer Martínez, del Ajuntament de Vinalesa. 

 

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