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Antonio Machado y Valencia

Para comenzar he de decir que desconocía que el poeta Antonio Machado había pasado un tiempo en Rocafort (Valencia). Hasta que vi en los Jardines del Real "coloquialmente conocidos como Viveros", un monolito en piedra, en posición horizontal del año 1984. Consta de dos partes verticales, en su lado izquierdo figura el escudo de Valencia y la inscripción: València a Antonio Machado. 1984. A su derecha unas letras de un poema de Antonio Machado hablando de Valencia.

 

Monolítico en los viveros de  Valencia en honor de Antonio Machado.

 

Rocafort es una localidad de la provincia de Valencia, en la comarca de la Huerta Norte. Cuenta con una población censada de más o menos 7.000 habitantes. En esta población existe una casa con un estilo modernista conocida como Villa Amparo, además se encuentra protegida por su singularidad y por su valor para el patrimonio cultural del municipio. “Es una residencia clásica de gran valor por su arquitectura modernista, donde predominan los azulejos en suelos y paredes, techos altos con molduras y las alegres vidrieras de colores que dan paso a paisajes verdes, con vistas a la sierra y la huerta valenciana”. Cuenta con unos detalles impresionantes como el salón con un mirador con vidrieras clásicas de colores y la cocina, y con unas maravillosas vistas por los lados norte y este, tanto desde estas estancias como desde la gran terraza que comunica las distintas estancias de la planta superior”.

 

/Fachada de Villa Amparo, la casa donde vivió Antonio Machado durante la Guerra Civil

                Valenciaplaza.com /Fachada de Villa Amparo, la casa donde vivió Antonio Machado durante la Guerra Civil.

 

Pero no todo el mundo sabe que la importancia de Villa Amparo, la casa de Rocafort, que está a un tiro de piedra de la ciudad de València, es donde residió Antonio Machado en plena Guerra Civil, entre noviembre de 1936 y la primavera de 1938. Cuando el gobierno de la República trasladó la capital de España a València; allí el poeta sevillano se entrevistó con la intelectualidad que pululaba por la ciudad, desde María Zambrano a Max Aub, pasando por Tristán Tzara, el Nobel de Literatura Octavio Paz, Juan Gil-Albert, María Teresa León y Rafael Albertí, León Felipe… además fue en esa vivienda de Rocafort, donde, en junio de 1938, Machado compuso el soneto dedicado al político y militar comunista Enrique Líster. En su estancia en Villa Amparo también se demostró "el compromiso de Machado con los valores republicanos y con la cultura" debido a la participación del poeta en el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, y a que, como presidente de honor del Congreso, Machado dirigió un discurso el 10 de julio de 1937 en el que defendió la cultura como "cultura vigilante".

Antonio Machado en Rocafort en Valencia

                                                                   Antonio Machado/fuente biografiasyvidas.com

 

La casa que le inspiró Aunque fue la casa que inspiró a Machado jamás se sintió cómodo en Villa Amparo; no porque no le gustara, sino porque era consciente de que estaba de ‘prestado’. La casa había sido requisada por las autoridades republicanas y el poeta defendía que debía ser velada para que le fuera devuelta íntegra a sus legítimos dueños. Era tan estricto que ni siquiera dejaba coger a sus sobrinas las naranjas de los árboles que allí crecían, hasta que un amigo de los propietarios de la casa le dijo que, al contrario, era bueno para el árbol.

 

Relataba José Machado en Últimas soledades de Antonio Machado como su hermano “se quedaba todas las noches ante su mesa de trabajo, rodeado de libros”. “Metido en su gabán, desafiaba el frío escribiendo hasta primeras horas del amanecer, en que abría el gran ventanal para ver la salida del sol o, en otras ocasiones, y a pesar de estar cada día menos ágil, subir a lo alto de la torre para verlo despertar, allí lejos, sobre el horizonte del mar”. Fue así como nació ‘Amanecer en Valencia’, donde escribió: “y el sol que asoma,/ bola de fuego entre dorada bruma,/ a iluminar la tierra valentina... / ¡Hervor de leche y plata, añil y espuma,/ y velas blancas en la mar latina!/ Valencia de fecundas primaveras,/ de floridas almunias y arrozales,/ feliz quiero cantarte, como eras…”

 

Por lo que se refiere a Villa Amparo, fue un restaurante durante décadas y para celebraciones de eventos. Al final se encontraba a la venta por 2,4 millones de euros y a pesar de su historia nadie la quiso. Y fue la Generalitat Valenciana quien se hizo con la propiedad, para ser rehabilitada para su uso cultural como Casa de los Poetas.

Fuente: valenciaplaza.com

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